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3 de mayo de 2006

ARÁNZAZU


Incrustada en las montañas de golpe aparece la magnífica construcción, en el interior la luz y los vitraux cautivan a visitante. La luz parece emerger de la virgen que preside la mesa del altar. Nos reciben los doce apóstoles labrados en piedra ajenos a la visita pero marcando la presencia de los dueños de casa.
Las curvas y los vértices de las construcciones, las ventanas y las pareces del convento muestran claramente la arquitectura vasca.
El paisaje se ve interrumpido magnamente por las construcciones, una armonía rota con otra armonía. La obra humana podría dar pautas de la existencia de un dios.


Esta flor de cardo colgaba de la casona de 500 años de antigüedad donde nos alojamos. Dicen los locales que las mujeres cuelgan esa flor que aparece en otoño en los campos de la zona para cuidar el hogar. Cuidarlo de la envidia, los malos deseos, la brujería se combate con otras brujerías.
Las brujas vascas fueron perseguidas fueron parteras, enfermeras, médicas, casamenteras...ellas ejercieron el poder mediante su sapiencia y en algunas hasta sabidurías.

1 de mayo de 2006

Donostia



Llegamos a San Sebastián un 1o de Mayo. Sin dinero, con una cesta de fruta que atravesó Francia con nosotros desde el sur de Alemania. Cargados de valijas y libros y revistas que habíamos recolectado en la primera parte del viaje. Veníamos de Uruguay y nuestro destino era Angola.

No teníamos reserva de hotel, el fin de semana largo hacía que la ocupación en los alojamientos estuviera colmada.  Ningún taximetrista quería llevarnos a quien sabe donde, porque ni siquiera teníamos destino claro. Sentada en la plaza, con el fresco de la noche asomándose, esperé a Dardo, quien finalmente consiguió una mujer chofer de taxi que se apiadó y contuvo su frustración de llegar al País Vasco buscando huellas de su pasado y no encontrar la solidaridad que imaginó siempre encontraría.

Imagino mientras escribo esto, la terrible desesperación que deben sentir los refugiados al llegar a lugares extraños donde además son rechazados. Los padres y madres de familia cargando con la responsabilidad de buscar refugio, ayuda, contención para sí y para sus hijos y los hijos, pasivas víctimas de decisiones adultas equivocadas y otras sin opción.

Finalmente, esa maravillosa mujer, reivindicó a los vascos, a la hospitalidad española, y no solo nos trasladó sino que nos consiguió un hermoso apartamento con una amiga en Zarauz. A media cuadra de la playa, nos alquiló por una suma razonable su apartamento de veraneo, nos entregaron la llave sin conocernos, nos pidieron que cuando dejáramos el alojamiento cerráramos la puerta dejando la llave dentro y el dinero de la diaria encima de la mesa.

Baño, ducha, cama, cocina, cajero cerca para retirar dinero. El 2 de mayo alquilamos coche y recorrimos varios pueblos de los alrededores.

No me acuerdo del nombre de la amable señora, pero le estaremos eternamente agradecidos porque nos devolvió la creencia.

25 de abril de 2006

El cansancio de viajar

El cansancio en los aeropuertos 

aquí en el aeropuerto de Frankfurt


Sin dudas, lo mejor es ir liviano de equipaje, cosa que me ha costado mucho conseguir, de todas formas se imponen siempre las limitaciones físicas. 

29 de noviembre de 2005

FUMANDO NARGUILE

Con un amigo de ascendencia árabe fumamos el narguile en la fazenda xxx


8 de noviembre de 2002

Evaristo, el colonizador

Cuando estábamos trabajando en Porto Amboim, un día apareció Evaristo en el campamento. Oficial del ejército, se desempeñaba ahora en una oficina gubernamental, con asiento en Luanda.
Evaristo posa de "fato" impecable con celular en un lugar sin comunicaciones. En la zona no había puestos de combustibles formales.

Su deseo era que lo lleváramos a la fazenda que había reclamado.
Lo acompañaban un guardaespaldas y un camarógrafo. Quería ir a un remoto lugar sobre el rio Nhia, a unos 50 km al Norte de la carretera que unía Gabela con Quibala.

-Vamos con Pepe, Sebastián Kaka, nuestro motorista y dos más. Uno de ustedes debe quedarse. 
Se lo digo de forma terminante.
Ante la disyuntiva prefirió dejar el guardaespaldas y no perderse de filmar la aventura, el inedito acontecimiento de la toma de posesión de la fazenda de la que era flamante dueño.
Salimos a la 6 de la mañana. Estimábamos 6 a 8 horas de viaje de ida.
Fue un viaje muy lento porque Evaristo se detenía cada pocos kms.  a filmar el paisaje. Eso me desesperaba ya que con Pepe no queríamos hacer el viaje de retorno de noche en zonas inhóspitas.
Evaristo había sido sacado de su aldea siendo niño en una leva del ejército. Se había formado junto a los cubanos aprendiendo a leer y escribir. Ahora, 20 años después regresaba  a su aldea natal.
En Luanda había reclamado la propiedad de las tierras de la fazenda vecina a su aldea, obteniendo los títulos correspondientes. Regresaba ahora a la aldea con los papeles flamantes, llenos de firmas y los carimbos a los que son tan afectos los angolanos.
Durante el viaje, no se cansó de contarnos sus aventuras y sobre todo a imaginarse el recibimiento triunfal que suponía le esperaba en su aldea. Los árboles y los animales eran motivos de comentarios. Nos daba nombres de la flora y de los animales que encontrábamos, señalaba su calidad nutritiva.
Su entrada al poblado se hizo de manera espectacular. La cámara filmando a Evaristo exultante, luciendo en la mano, un celular que no tenía alcance apenas se salía de Luanda, un manojo de llaves, símbolo de posesión y  fundamentalmente el rollo de papeles que documentaban los títulos.
Evaristo se prepara arribando a la aldea a decir su discurso. Luce en la mano su titulo de propiedad de tierras. Pidió una gamuza para lustrar sus brillantes zapatos de charol
-          Es Evaristo…!!!
Los antiguos habitantes lo reconocían con dificultad. Los niños lo tocaban con adoración. Era un héroe que volvía al solar natal.
En la plaza principal, Evaristo lanza su discurso ensayado miles de veces en Luanda:
-          -Compatriotas, soy Evaristo y vengo a traer el desarrollo a esta región. Se ha terminado el socialismo y comienza la etapa de la libre competencia. El gobierno me ha concedido la propiedad de estas  tierras.  Dentro de poco, traeré máquinas y ganado. Los ingenieros que me acompañan, asesorarán para hacer una producción moderna y eficiente.Los parientes aplaudieron. Los viejos callaron, cansados de tantas promesas oídas a lo largo de sus vidas. Los niños gritaron.

     Juan, un aldeano que como Evaristo había sido llevado por el ejército, que había estado en Luanda y en Cabinda. Que había aprendido a manejar las armas y a escribir. Que había vuelto ya hacía varios meses a la aldea. Que vestía como el resto de su gente de esa globalizada forma que incluía camisetas del Barca, gorros con el logo de New York y sombreros con la marca Marlboro, junto al arco y la flecha, la nasa para pescar y las sandalias de neumáticos y el cayambite de clavos de ferrocarril.
Juan, sin elevar la voz,argumentó:
-          Mira Evaristo. No me parece bien que solapadamente hayas solicitado al gobierno los títulos de las tierras que se habían repartido los portugueses, sacándoselas a nuestros antepasados. Nuestros “mais velhos” nos enseñaron que la tierra es de todos los que vivimos acá y sobre todo de los que trabajamos en ella. No me parece bien que pretendas apoderarte de ellas.

Los minutos siguientes fueron de gran tensión. Fue de los momentos vividos en Angola en que temí por mi vida. Junto a Pepe éramos los asesores blancos,


cómplices de Evaristo, que propiciamos la usurpación de las tierras.

Las pocas construcciones con paredes en pie, muestran la dureza de los enfrentamientos 

Tanque sudafricano en el Rio Nhia.


El repliegue hasta la camioneta la hicimos en silencio.
El viaje de retorno dio lugar a algunas sugerencias de Pepe,  de que intentara un regreso a la aldea de una forma más política, con regalos para todos, sin vestimenta tan poco apta para  el campo…

Evaristo no habló. Perdón, si hizo un comentario en el descenso de Gabela hacia Porto Amboim. Noche oscura era cuando una pantera negra cruzó frente a la camioneta:
-          Muy nutritiva…





14 de agosto de 2002

Embalses de aguas en Porto Amboim


En las proximidades de Porto Amboim, una zona de precipitaciones de 150-300 mm anuales, la acumulación de agua en embalses realizados con tierra es una forma de obtener reservas fundamentales para la provisión de hombres y animales.

La actividad inicial estuvo dirigida a la recuperación de represas construidas antes de la revolución por los colonizadores portugueses.


5 de agosto de 2002

Yendo hacia las lavras

Estando en la zona de 1ro de Maio, nos cruzamos con dos mujeres“camponeses’’ que transitaban hacia las lavras, tierras bajas donde la población realiza sus cultivos: milho, batata, batata doce, feijao, kove.

Llevan como es la costumbre, la mayor parte de lo transportado sobre la cabeza. La joven lleva en su mano izquierda un recipiente de barro con brasas encendidas. Esto le permitirá encender el fuego al llegar al lugar de los cultivos. Pasaran todo el día en el campo y al atardecer regresaran a la aldea.



Campesinas en  tránsito hacia los sembrados